Si, caminarte por dentro como quien atraviesa un río, un desierto, una jungla, un bosque , una selva
Andarte por dentro conociendo la sinuosidad que hoy eres y aceptando la mansedumbre del arroyo que ya has dejado atrás; recorrerte en las lunas claras y amarte mas aún en el laberinto inacabado de tus sombras en luna negra.

Soltarte de ella, de la que pende en hilachas de ti, de los libretos que ya no puedes hablar ni decir y que a fuerza de repetirlos son telas de cebolla rasgadas, no te cubren, te ajan, te limitan: suéltate.
Ve, ve atravesándote en aventura jugosa y resiliente, en gusto y aroma libre, en desfiladero y peñasco, en bruma y sol, en mar y montaña; despéinate del prejuicio que nunca has tenido cuando te miras a tus ojos, arroja el nudo que aprieta tus sentidos acribillados por elecciones que no elijes ni necesitas; ve, ánclate en ti aunque inestable , arrópate en tu fuerza aunque ya ni la sientas, vuelve a confiar en ti.
Ve, atraviésate nuevamente, ve
el camino te pertenece
tú eres el camino
