La Magia de los Espacios Sagrados

Hay lugares y momentos que se tejen como algo que se gesta porque sí. No los antecede un por qué. Ni un como ni cuándo. Simplemente el «acaso» los junta. Los hilvana y sin prueba previa los cose. Se viven en plenitud, en milagro, son realidad tangible y absolutamente presente.

El aroma invita, el paso descalzo se hace amplio bajo un cielo oscuro lleno de estrellas. Azul se integra con el paisaje que la envuelve, ella presiente que está entrando en otro tiempo …

« En el puerto un barco y el agua salada balancea la luna rociada del aroma de naranjas; el silencio se agazapa bajo las farolas que bostezan mientras observa este nuevo lugar. Lo percibe sumergida en una serena algarabía; allá a lo lejos retumba el batuque de un candomblé que se acerca al atracadero.

Cuencos blancos de cuarzo, aroma de incienso, un estallido gutural y un silbido añejo la llevan al sendero de montaña que la despeina para anclarla firme y absoluta; plumas clavadas en un claro de bosque fértil flamean en círculo junto a una fuente de piedra y helechos … Azul, así es su nombre como el color que la envuelve en el momento en que suenan tambores y ella, tan dueña y plena camina bajo un cielo de luna llena siguiendo su instinto…»

Estar en el presente es honrar los eternos espacios que nos componen siendo cómplices de sus símbolos, de sus mensajes, de su abrazo.

Carolina Chavez para Blog Viajes

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