Angela: La Dama de las Palabras y los Sueños

Angela huele a rosas y jazmines con un toque de canela. Camina por las calles de Málaga disfrutando de sus luces y sombras. Ella prefiere la presencia del amanecer.

Su nombre nació en un lugar del mundo que sabe de bienvenidas y despedidas, de abrazos y partidas, de holas y hasta siempre. Italia y España tañen en su sangre ávida de lugares recónditos y cercanos que narren historias y anécdotas, por ello sus manos han escrito silencios, pesares, regocijos, letanías y sonrojos de felicidad … Cuando escribe su mundo se transforma con luces que acompañan la cadencia de la narrativa y su espacio se transforma en aquello que brota de su cuaderno.

Angela vuela.

Sus vestidos han bailado con la brisa cálida del nordeste brasilero, con el ímpetu del viento sur de la Patagonia Argentina y se han hecho un ovillo para albergar el sol naciente en Machu Picchu; hay un sutil rastro de felicidad en cada una de las prendas que han cubierto su piel y ella lo sabe …

La felicidad contagia.

Angela mira las sombras que nacen entre las rocas. Los destellos que afloran de las gotas de rocío, a veces verdes otras dorados, son el escenario de su danza, la que nace sin tiempos ni condiciones. Ella sonríe desde su útero que late y es toda un palpitar sereno, constante y vivo.

Las lunas del mediterráneo tiñen su piel de azul mientras las aguas le informan que es lo que sucede «más allá de acá». Angela es mágica

Por las tardes, cuando el atardecer de luces purpuras y doradas inunda el gran ventanal que mira al mediterráneo, ella observa la danza del éter de hadas que acuden presurosas a cantarle la canción del mar; luego ella recita el poema que tejieron sus manos. El silencio escucha …

Anoche la luna trenzó un nuevo ciclo.

Anoche la Diosa del Mar la instruyó

Ha nacido su Oráculo

Carolina Chavez para Urbana y Natural

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