Volver a ti

Hay momentos en la vida en que dejamos de buscar afuera, nos damos cuenta que no es necesario hacer mas, sino escucharnos mejor. Después de muchos años viviendo, trabajando y aprendiendo en distintos países y culturas, explorando el cuerpo, el movimiento y la sabiduría de lo femenino, la vida me ha ido mostrando una verdad sencilla:

El cuerpo sabe.

Sabe cuándo estamos corriendo demasiado.
Sabe cuándo nos hemos olvidado de nosotras.
Sabe cuándo necesitamos parar, movernos, respirar, reír, llorar o simplemente estar en silencio.

He dedicado muchos años a explorar, aprender y comprender el cuerpo, el movimiento y lo femenino. Primero como buscadora y aprendiz; después, acompañando en procesos de reconexión a través del yoga, las danzas ancestrales y los círculos de mujeres, programas de movimiento en el agua, . Esa experiencia me ha enseñado algo esencial: cuando una mujer dispone de un espacio cuidado, donde no necesita demostrar nada ni responder a expectativas, recupera poco a poco el contacto con su propia verdad, algo profundo empieza a ordenarse.

No porque alguien venga a decirle qué hacer.

Sino porque recuerda.

Recuerda su propio ritmo.
Su fuerza.
Su intuición.
Su capacidad de sostenerse y también de dejarse sostener.

Los encuentros que comienzo a ofrecer en la Costa del Sol nacen desde ese lugar: no son cursos para aprender a ser otra mujer, clases de yoga o danza …

Son espacios para volver a habitar la que ya eres, hoy.

Cada encuentro está creado, pensado y organizado con intención. El grupo es cuidado. La propuesta tiene un hilo conductor y un propósito claro. No buscamos acumular experiencias, sino ofrecer un espacio/tiempo de presencia, expresión, exploración, encuentro.

Habrá movimiento consciente, respiración, yoga, danzas ancestrales, momentos de silencio, palabra compartida y rituales sencillos, ambientes naturales, espacios culturales, que nos ayuden a volver al cuerpo y al presente.

No necesitas experiencia previa.

Solo sentir que algo dentro de ti dice: es tiempo.

Ese llamado es diferente para cada mujer.

A veces aparece como cansancio.
Otras veces como curiosidad.
Como una necesidad de hacer espacio.
Como el deseo de compartir con otras mujeres sin tener que demostrar nada.

Si ese llamado está en ti, quizás este sea tu momento.

Será un gusto recibirte.

Con respeto.
Con presencia.
Y con la confianza de que cada mujer conoce, en lo profundo, el camino de regreso a sí misma.

Carolina Chavez

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